Tenemos un vecino de oficina que se parece a He-Man. Todas las chicas del negocio están muertas con el creido ese. Le dan practicamente cualquier cosa. Mientras tanto se rien como hienas histéricas y corren a cumplirle sus pedidos.
Y me saludaba siempre con su sonrisa langa.
Hasta que el otro día vino haciéndose el lindo porque necesitada unos vinilos y quiso ganárselos gratis. A lo que le contesté.
-Mejor pedile al dueño. Nada de lo que hay en este taller es mío.
Le habrá guiñado el ojo al dueño, porque finalmente tuve que hacerle los vinilos.
A las pocas horas reapareció con ojos de carnero degollado. Se apoyaba en el escritorio ponía la boquita así.
-¿No me das transfer?
-Preguntale al dueño, si él me autoriza te doy.
Finalmente me autorizaron a darle el transfer, pero el chico se quedó disconforme porque tuvo que ir a pedirle al dueño.
Tanta simpatía y atracción, y se pierde todo en un segundo.Después de eso no me habló nunca más.
Pedazo de imbécil creido. Se cree que con su cara y su cuerpo logrará que le robe a mi jefe.
Rubio estúpido. No sabés con qué mina te cruzaste.
Mi trabajo y yo valemos más que todos tus músculos y tu pelito carré.Forro.
3 comentarios
Agosto 1, 2008 a las 4:33 am
Apuesto todos mis fichines a que toma cama solar y trabaja su torneado cuerpo en horas y horas de gym…
No sé por qué, pero a los boludos siempre me los represento así.
Besos!
Agosto 1, 2008 a las 4:36 am
Jajajja!!!! coincido plenamente…
Agosto 1, 2008 a las 4:39 am
Un boludo alegre, todavía no se da cuenta de lo pancho que es!!