Nos desplomamos literalmente en el sillón, miramos la mesa aún a medio levantar con los rastros de la cena, el postre y el champagne.
yo: Todo salió bien no?
el: vos como estás?
yo: cansada, vos?
él: stressado.
yo: querés quedarte acá esta noche? es decir, no lo mal interpretes, no para que pase nada entre nosotros, pero bueno es tarde…
el: mmm…No mejor no mezclar las cosas… te veo mañana en la facultad.
Bajé a abrirle, se iba el hombre perfecto, y yo volvía a ser la de siempre, la de siempre…Pero sabía que en mi casa dos personas quedaban más tranquilas…
Que lindo era el. Que atento, que amable… Que detalle tomarme de la mano para el brindis… Confieso que me asombró.
Lástima que la farsa había llegado a su fin…O al menos, ese había sido nuestro pacto.
2 comentarios
Julio 26, 2008 a las 11:48 am
Por deeuuuzz !!!! tira más data Florencia!!! ya me traigo los pochoclos para ver el novelón venezolando de mediodía!!!
Agosto 3, 2008 a las 4:38 pm
wow historia bizarra si las hay!!